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No dependas de nadie en este mundo, porque hasta tu sombra te abandona cuando estás en la oscuridad.
  • Nunca se puede dictar en el corazón de alguien.

  • La luna que te ilumina me confesó un secreto: me contó que me querías y me dijo que te amara.

  • No hagas que te abran la puerta del corazón si sólo vas de paso.

  • Regálale tu ausencia a quién no supo valorar tu presencia y recuerda que quién mucho se ausenta pronto deja de hacer falta.

  • Un hombre sincero no te mentirá, un hombre inteligente no te perderá y un hombre de verdad no te decepcionará.

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OIDME UN POCO, AMANTES

miércoles, 12 de octubre de 2011

Angelo Poliziano

¡Ay! Oídme un poco, amantes,
si soy bien desventurado.
Una mujer me ha sujetado,
y ahora no quiere. oír mis quejas.

Una mujer el corazón me ha quitado,
y ahora ni lo quiere ni me lo devuelve;
me ha ceñido el cuello con un lazo ;
me abrasa, me enciende:
Cuando grito no me escucha;
cuando lloro, ella se ríe;
si me sana ni me mata;
y me tiene por suyo aun en tanto dolor.
¡Ay! Oídme...
Es mucho más bella que el sol,
más cruel que una serpiente:
Sus bellas maneras y sus palabras
de dulzura el alma llenan:
Cuando ríe, al momento
todo el cielo se serena.
Ésta mi bella sirena
me hace morir con sus cantos.
¡Ay! Oídme...
Aquí tienes mis huesos, aquí mi carne,
aquí mi corazón, aquí mi vida:
¡Oh cruel! ¿qué tratas de hacer con ellos?
Aquí tienes mi alma desmayada.
¿Por qué renuevas mis heridas
y te muestras ávidas de mi sangre?
Esta bella víbora sorda,
¿quién será que más la encante?
¡Ay! Oídme...

ME BESABA MUCHO, COMO SI TEMIERA...

miércoles, 6 de abril de 2011
Amado Nervo

Me besaba mucho, como si temiera
irse muy temprano... Su cariño era
inquieto, nervioso. Yo no comprendía
tan febril premura. Mi intención grosera
nunca vio muy lejos
¡Ella presentía!
Ella presentía que era corto el plazo,
que la vela herida por el latigazo
del viento, aguardaba ya..., y en su ansiedad
quería dejarme su alma en cada abrazo,
poner en sus besos una eternidad.

CELOS

miércoles, 26 de agosto de 2009
Rosario Sansores

Tengo celos, ¿no sabes?
de todas las mujeres que has amado;
de las bocas en flor, donde has saciado
la locura de todos tus anhelos

En mis lúgubres noches de desvelos
me atormenta el recuerdo despiadado
mientras mi corazón apasionado
quiere en vano luchar con sus recelos

Cuando poso en tu faz mi boca ardiente
me parece que cruzan por tu frente
las risueñas visiones del pasado

¡Odio entonces tus brazos vigorosos
y aborrezco tus ojos luminosos
donde tantas pupilas sea han mirado!