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No dependas de nadie en este mundo, porque hasta tu sombra te abandona cuando estás en la oscuridad.
  • Nunca se puede dictar en el corazón de alguien.

  • La luna que te ilumina me confesó un secreto: me contó que me querías y me dijo que te amara.

  • No hagas que te abran la puerta del corazón si sólo vas de paso.

  • Regálale tu ausencia a quién no supo valorar tu presencia y recuerda que quién mucho se ausenta pronto deja de hacer falta.

  • Un hombre sincero no te mentirá, un hombre inteligente no te perderá y un hombre de verdad no te decepcionará.

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NO ESCRIBO YA DE AMOR

miércoles, 2 de mayo de 2012
Joachim du Bellay


No escribo ya de amor, no estando enamorado,
no escribo de belleza, pues yo no tengo amada,
no escribo de dulzor, gustando la rudeza,
no escribo de placer, hallándome en dolores:

no escribo de la dicha, pues que soy desgraciado,
no escribo de favor, no viendo a mi princesa,
no escribo de tesoros, no teniendo riquezas,
no escribo de salud, siendo ya melancólico:

no escribo de la Corte, tan lejos de mi príncipe,
no escribo de Francia, en ajena provincia,
no escribo del honor, pues que aquí no lo encuentro:

no escribo de amistad, hallando fingimiento,
no escribo de virtud, si tampoco la veo,
no escribo de saber, entre gentes de Iglesia.

PARA NEGAR TU AMOR

miércoles, 21 de marzo de 2012
Lina Zerón

Para negarte tendría que cortarme las manos,
pudrirme dulcemente por el sexo…
Sabes cómo odio negarte.
Y odio esta sensación de estar atada a tu cuerpo.
La lluvia de mis ojos es ácida
si tú no la provocas.

Para negarte tendría que matar mis sueños,
apagar la luz casi desnuda de mis párpados
y arrancar tus arlequines miembros
dibujados con magia, con movimientos de lluvia.

Si no estás tú
grito en el teléfono,
te nombro, alaridos doy.
Odio esta orfandad que se apodera de mis sábanas.

BRINDIS

miércoles, 1 de febrero de 2012
Renée Ferrer

Toma la copa de mi corazón
y bebe.

De su cuenco de sombra
paladea
las centellas airosas que me cruzan,
desde el rojo voltaje de sus nervios,
el sabor de mi centro.

Toma mi corazón,
y sorbe
su resentimiento en las rocas,
la espumosa alegría de la mañana,
el dulzor sentencioso de las despedidas,
al atardecer.

Entre tus labios
toma el borde de mi corazón
y saborea
el astringente bouquet de mi secreto.

Si tan siquiera hubiese algo que beber
yo te diría:
toma la copa de mi corazón,
y bebe.