Gwendolyn Bennett
Te odiaré
como un dardo de acero cantarín
que rasga el aire tranquilo
del manto de la noche.
O con gesto solemne,
igual que los sobrios pinos
que se yerguen
hacia el cielo.
Odiarte será un juego
para solaz de manos frías
y ágiles dedos.
Tu corazón anhelará
el solitario esplendor
del pino;
mientras las llamas ardientes
de mis ojos
te herirán como raudas flechas.
El recuerdo posará sus manos
sobre tu pecho,
y comprenderás entonces
mi odio
Poemas variados
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No dependas de nadie en este mundo, porque hasta tu sombra te abandona cuando estás en la oscuridad.
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Nunca se puede dictar en el corazón de alguien.
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La luna que te ilumina me confesó un secreto: me contó que me querías y me dijo que te amara.
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No hagas que te abran la puerta del corazón si sólo vas de paso.
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Regálale tu ausencia a quién no supo valorar tu presencia y recuerda que quién mucho se ausenta pronto deja de hacer falta.
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Un hombre sincero no te mentirá, un hombre inteligente no te perderá y un hombre de verdad no te decepcionará.
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