Elizabeth Barret Browning
Dilo, dilo otra vez, y repite de nuevo
que me quieres, aunque esta palabra repetida,
en tus labios, el canto del cuclillo recuerde.
Y no olvides que nunca la fresca primavera
llegó al monte o al llano, al valle o a los bosques,
en su entero verdor, sin la voz del cuclillo.
Me saluda en las sombras, amado mío, incierta,
esa voz de un espíritu, y en mi duda angustiosa,
clamo: «¡Vuelve a decir que me quieres!» ¿Quién
teme un exceso de estrellas, aunque los cielos colmen,
o un exceso de flores ciñendo todo el año?
Di que me quieres, di que me quieres: renueva
el tañido de plata ; mas piensa, amado mío,
en quererme también con el alma, en silencio.
Poemas variados
468x60
No dependas de nadie en este mundo, porque hasta tu sombra te abandona cuando estás en la oscuridad.
-
Nunca se puede dictar en el corazón de alguien.
-
La luna que te ilumina me confesó un secreto: me contó que me querías y me dijo que te amara.
-
No hagas que te abran la puerta del corazón si sólo vas de paso.
-
Regálale tu ausencia a quién no supo valorar tu presencia y recuerda que quién mucho se ausenta pronto deja de hacer falta.
-
Un hombre sincero no te mentirá, un hombre inteligente no te perderá y un hombre de verdad no te decepcionará.
Mostrando las entradas con la etiqueta Elizabeth Barret Browning. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Elizabeth Barret Browning. Mostrar todas las entradas
DILO, DILO OTRA VEZ
miércoles, 9 de marzo de 2011
Etiquetas:
corazón,
Elizabeth Barret Browning,
te amo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
